miércoles, 26 de febrero de 2014

Capricho en amatista

Su vibración energética es constante, y como todos los cuarzos, su efecto energético es equilibrador y armonizador. Con el contacto de nuestra piel, la amatista se calienta y su energía, su vibración, se expande. Estas dos propiedades se denominan piezoelectricidad y piroelectricidad, propiedades ambas de los cuarzos.

Como herramienta cristaloterapéutica abarca un sinfín de aplicaciones, de entre ellas podemos citar:

• Su vibración equilibra ambos hemisferios cerebrales.
• Fortalece el sistema inmunológico.
• Eleva el nivel de conciencia y ayuda a definir la misión de vida, al proporcionar objetividad en las inquietudes tanto materiales como espirituales.
• Ejerce una beneficiosa influencia protectora.
• Su vibración está relacionada con la energía de liberación, transmutación y perdón, lo que la capacita como cristal de compañía en procesos de sanación de heridas sentimentales, recuerdos dolorosos, traumas y miedos; éste es su poder alquímico: sacar lo mejor de nosotros mismos.
• Aporta, a nivel mental, sentido de la proporción, lo cual es de muy valiosa ayuda a la hora de tomar decisiones y determinaciones.
• Fortalece la autoestima y ayuda a enfrentar los propios límites y miedos.
• Es el mineral ideal cuando se está realizando terapia regresiva.
• Puede aplicarse sobre el cuerpo de un paciente al que se le esté tratando con Reiki u otra técnica de imposición de manos.
• Es el mejor mineral que podemos sostener entre las manos a la hora de meditar o relajarnos.
• Ayuda a conciliar el sueño si colocamos un canto rodado plano de amatista bajo la almohada.
• Combate el estrés tanto físico como mental, aportando claridad por equilibrar de manera holística, mente, cuerpo y sentimientos.
• Es el mineral más emblemático para recuperar la vitalidad después de una enfermedad y/o intervención quirúrgica.
• Su energía es estabilizadora a nivel emocional cuando se la lleva permanentemente en contacto sobre la piel (por ejemplo, como colgante a la altura del corazón).
• Deshace nudos energéticos que pudiera haber sobre el entramado áurico.
• Aporta paz, estabilidad y tranquilidad al carácter.

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